El espíritu que vive en la verdad es esencialmente comunicativo. Quien ha hallado riqueza en la pobreza no puede callarse el descubrimiento. No tenía nada, y ahora lo he descubierto todo. ¿Cómo pretendes que no lo grite a los cuatro vientos? La luz de la verdad clama por sí misma: de la esterilidad más absoluta florece vida en abundancia. Solo quiero hacer explosionar y transmitir este ardor que me colma el corazón. La verdad no es un constructo teórico que se pueda conocer, la verdad es un latido que brota desde el estrato más profundo del aquél que ha encontrado al Dios perdido. A la verdad tenemos todos que volver, es el hogar perdido que no sabíamos encontrar.
Ya basta de especular, de calcular conceptualmente si nos conviene. Abracemos la verdad, el espíritu al que nos resistimos a volver.
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