martes, 28 de abril de 2026

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La tarea intelectual no puede ser una actividad de mera abstracción. Antes bien, el buen funcionamiento de las capacidades intelectivas está íntimamente condicionado a un sano vivir que permite su correcto desarrollo. Sin una vida anclada en la sinceridad interior que se abre a la virtud no se puede avanzar en el conocimiento de la verdad. Es imposible conocer la verdad si no se está dispuesto a aceptarla, adecuándose a sus designios. La verdad no es un objeto que resulte de nuestros deseos. Más bien, a lo que tenemos que forzarnos es a desear la verdad. La verdad está ahí, presente ante nuestra mirada, ¿la vemos? 


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