lunes, 8 de junio de 2026

¿Dónde está mi corazón?

Hay una pregunta que concentra todos las inquietudes y los anhelos del hombre: ¿en qué tengo puesto el corazón? El objeto de mi búsqueda determinará el resto de mis aspectos, acciones, impulsos y manifestaciones. Toda identidad remite, en última instancia, a este movimiento esencial: ¿hacia dónde se orienta mi corazón? 

Mi corazón no está hecho para nada finito; nada hay en esta tierra que pueda colmar su sed. Nada es Dios, y nada puede ser Dios. Algo en mi interior me dice que no hallaré reposo hasta descansar definitivamente en Él. Mi alma suspira por abrazarlo. 

Nuestro encuentro con Dios pasa por volver a considerar el móvil del corazón, sin mentiras, siendo francos y sinceros con nosotros mismos. ¿Estoy apuntando al fin último para el que fui hecho? ¿O lo cambio, lo sustituyo, lo falseo, lo adultero? En el fondo, esta pregunta solo puede responderla un niño: "Papá, te quiero tanto que te comería a besos; no me dejes nunca." Hay que ser sencillos, sin artificios ni respuestas rebuscadas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Una aproximación a la unidad del sentido

El hombre recibe una inconmensurable multiplicidad de datos a través de la experiencia. La cantidad es tan elevada que, inevitablemente, se ...