No debería pasar un solo día sin que buscáramos contemplar algo bello. La belleza es un alimento imprescindible, el alma la necesita para sobrevivir. La belleza nos enseña a buscar las cosas por sí mismas, a apuntar al valor de su ser. Las cosas más importantes y que más llenan la vida no sirven para nada. La belleza nos lo enseña.
Cada día deberíamos a salir a dar un paseo, a solas o acompañados, a la caza de algo bello.
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