sábado, 9 de mayo de 2026

Tender a la verdad

La tarea de la verdad es más una purificación de los errores que una conquista de conocimientos. Por eso la humildad es el abecedario del sabio: sin una disposición a corregirse siempre, el camino de la verdad permanece cerrado. Es paradójico, pero aprender consiste en desaprender lo aprendido. 

El hombre tiene que estar siempre dispuesto a que las cosas le lleven la contraria. No es que tenga que cambiar toda su concepción del mundo, sino que tiene que estar dispuesto a ajustar una y otra vez sus ideas.  

La verdad es una actitud intencional de la conciencia que debe mantenerse en el tiempo; no es una cima de conocimiento que pueda coronarse. Solo progresa en ella el hombre que, fiel a lo contemplado, no deja de corregirse y seguir buscando.  

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