"Si conocieras el don de Dios"... Si me abriera al don de Dios, si de verdad lo hiciera... ¿Qué pasaría? Si cada persona, acontecimiento o pensamiento retornaran a Aquel del que proceden, si todo fuera devuelto al amor... ¿Qué pasaría? Si me dignara a recibir todo lo que me quiere transmitir, ¿dónde acabaría? Si mi convicción de seguir sus huellas sin desfallecer fuera profunda y constante... ¿Qué paisajes contemplarían mis ojos?
Es una pena que este si se quede en un si. Mi alma se desliza en cobardía. No soy capaz de salir de esta tristeza, de abrir las puertas de mi corazón de par en par. Las reservas me laceran por dentro, todas estas complicaciones anudan mi voz. Siento que lo bello nace y muere en mí, incapaz de saltar por encima de los muros de mi mirada. Asoma la flor para enseguida volver a hundirse en la tierra más ignota. Cualquier mínima excusa vale para arruinar la grandeza divina que pugna por brotar. El amor sin límites ha sido encerrado en el mundo de los sueños, me siento incapaz de dar el paso definitivo que permita su total manifestación. La realidad amenaza con perderse en el éter de mis ideas.
He luchado y aquí me quedo. ¿De verdad no quiero más? Tú me lo susurras bien claro: todavía no has visto nada, suelta y lo verás. ¿Soltaré? ¿Cómo soltaré? ¿Quién será capaz de explicarme los movimientos del amor? El miedo y la esperanza incompleta forman una extraña mezcolanza en mi interior, ¿acabaré por decantarme?
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