Permanecer en uno mismo superficialmente se entiende como una forma de conformismo. Pero es todo lo contrario, requiere de nosotros la más alta forma de valentía. La asunción de uno mismo nos lleva al compromiso, el compromiso a la posibilidad de desarrollo, el desarrollo a la realización de la propia esencia.
Hoy se haya denostada la concepción del hombre como proceso que tiende a la plenitud. Es preciso rescatarla. Sin volver a hacerla nuestra, no es posible alcanzar una adecuada comprensión del ser.
La asunción de la propia naturaleza no es una posibilidad, es una necesidad ineludible para cualquier perfeccionamiento posterior que el hombre quiera emprender.
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