domingo, 17 de mayo de 2026

Dios es la verdad

Nuestra relación con Dios ha de basarse en la verdad. Es una obviedad, pero a menudo la olvidamos. Asociamos a Dios con un sentimiento o un ropaje conceptual que nos hacen perder de vista la plenitud a la que estamos llamados. 

Si somos cristianos tenemos que creer, con toda entereza, que la base de toda realidad es el amor. No importa la forma o la apariencia que la cosa presente, el efecto que cause en nosotros, todo lo que experimentamos, en su realidad última, sale de las manos de Dios y posee un fondo de bondad. 

Podemos ser otros Cristos en cada suceso de nuestra vida, sea grande o pequeño: esa es la grandeza a la que estamos llamados. No porque seamos gente especial ni nada por el estilo, simplemente porque confiamos en que la verdad, es decir, en que Cristo mismo, está a nuestro lado. 

El amor no debería ser objeto de grandes reverencias, ni de intentos misticoides. Sencillamente el amor tendría que ser nuestro pan de cada día, lo único que verdaderamente necesitamos y pidiéramos al Señor. 

El Señor es la verdad, nos lo dijo con toda claridad. ¿A qué esperamos para darle un gran abrazo? Hazlo ya. 

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